Declaración ante el ataque imperialista al pueblo venezolano

3 de Enero, 2026

“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los seres humanos de buena voluntad, en quienes se complace.”

Lucas 2:14

          Aún no cierra la estación de la Navidad, la que nos compromete con quien fue anunciado como mensajero de paz y anticipo de la justicia del Reino, y ya regresan a nuestra región los estruendos de la soberbia, de la violencia, de las guerras que por anunciadas no dejan de sacudir los cimientos de un continente y especialmente un pueblo, que sólo pide construir su futuro en completa autonomía, sobre sus decisiones y sus recursos; sólo quiere su independencia.

          Como familia presbiteriana y reformada de América Latina, condenamos toda acción violenta, todo injerencismo militar y político, todo atentado contra la soberanía de Venezuela y cualquier otro país en el mundo, toda intervención que por la fuerza viole el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Nuestra solidaridad hoy se levanta con la Iglesia Presbiteriana de Venezuela, con el pueblo venezolano y con todos los seres humanos de bien en el mundo que acompañan la indignación que levanta el que un poder con ínfulas de Imperio naturalice un derecho que sólo está en venezolanas y venezolanos.

          Las Iglesias y movimientos miembros de la Alianza de Iglesias Presbiterianas Reformadas de América Latina, llama a todo el pueblo cristiano latinoamericano a levantar su voz profética para afirmar la paz, la vida y la justicia como valores no negociables del proyecto de Dios para su Creación, a proclamar el derecho de un país a su soberanía y el derecho de un pueblo de vivir sin temor a ser invadido, a anunciar el mensaje que nos anima como comunidades de fe: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad para con todos los seres humanos.

          Invitamos, además, a levantar nuestras oraciones al Dios que en Jesús, vino a vivir entre los más desfavorecidos, a consagrar la vida como esencia de su Reino. Con nuestras plegarias hagamos sentir a nuestras hermanas y hermanos en Venezuela, que la solidaridad de su familia de fe les sostiene en esta difícil hora de su historia y que Dios les acompaña y les bendice. Que nuestras oraciones sean muestras del amor y el compromiso de esta comunidad que camina junto al pueblo venezolano en todo cuanto sea necesario en la búsqueda de la paz y el derecho de cada país a su independencia.

Comité Ejecutivo de AIPRAL

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